16 de diciembre de 2007

Sinapsis

Se nos cae el mito de que el amor ha caminado de la mano de un órgano vital como es el corazón. Finalmente, la fórmula del amor tiene su núcleo en otra parte de nuestro cuerpo: el cerebro. De esta manera, es en el conjunto de millones y millones de células neuronales donde se produce la reacción química que se traduce en el amor. Se trata, ni más ni menos, de una función de las sinapsis, enlaces mediantes los cuales las células del sistema nervioso se envían señales unas a otras. Es decir, que nosotros amemos a alguien o a algo, puede depender de un gran componente cerebral.

El día 22 del pasado mes de junio, escribí mi anterior post en G.P.S. Han pasado 177 días desde entonces como si el propio contenido de “leche hirviendo” fuese una premonición de esta parada: «lo que a mí más me gustaba de todo este proceso de hervido de la leche –lo que más me gusta de este brainstormingen que a veces se convierte mi olla, es la capa de nata que se deposita sobre la leche», advirtiendo de que alrededor de esta nata, se podía producir un sentimiento contradictorio: o no ser compartida con los demás, tragándomela yo sólo, o bien la comparto saboreándola con deleite pero con el riesgo de que no guste a los demás.

¿Se ha producido este parón por no querer compartir la nata? ¿Por qué la leche no ha hervido? ¿Por miedo a que no gustara el producto resultante del hervor? Creo sinceramente que no, pero tampoco puedo descartar que cualquiera de las tres interrogantes hayan podido intervenir en este abandono.

Pero no me he perdido. Finalmente he recobrado mi GPS y ese brainstorming ha terminado desembocando en SINAPSIS que no deja de ser un proceso similar al de la leche y que finalmente va dejando huellas a modo de POIs para no perderme.

Así que por allí ando, sin la intención –sin embargo– de no enterrar a mi Gertrudis.

22 de junio de 2007

Leche hirviendo


A veces mi cabeza es como olla hirviendo. Como aquella gran olla de leche que mi madre compraba directamente al vaquero. Quedaba depositada en esa gran cacerola a temperatura ambiente y dispuesta a pasar por el necesario proceso de hacerla sanamente digerible. Las ideas empiezan así, depositadas a temperatura ambiente, pero siguen el mismo curso que la leche: se van calentando hasta el extremo de llevarla a un punto de ebullición. Es un proceso caótico y exponencial al que hay que prestar sumo cuidado. De pronto todo se sacude en un violento torbellino hasta que comienza a expandirse buscando el camino de para desembocar más allá de los límites del continente. Justo en ese momento, lo que puede acabar en un gran trastorno, se controla apartando la olla del fuego y haciendo regresar a la leche a los límites de la cordura.

Pero inmediatamente el proceso se reanuda: volvemos a calentar la leche de la idea hasta provocar una nueva ebullición y su correspondiente control, ni antes ni después del tiempo oportuno. Así hasta tres veces.

Si todo ha ido bien, si conseguimos que las ideas no se desparramen por los fogones, nos quedará una leche sana y perfectamente digerible que podrá ser consumida de manera plácida.

Pero lo que a mí más me gustaba de todo este proceso de hervido de la lecha –lo que más me gusta de este brainstorming en que a veces se convierte mi olla, es la capa de nata que se deposita sobre la leche. Esa sabrosa y espesa capa de nata...

Ocurre, que alrededor de esta nata, se produce a veces un sentimiento contradictorio frente a dos hechos opuestos que suelen suceder: o no la comparto y me la trago yo solito, o bien la comparto saboreándola con deleite pero con el riesgo de que no a todos guste la nata resultante.

11 de junio de 2007

Goebbels y la estrategia del PP


Copio y pego el siguiente texto del Blog del Milano, que a su vez lo toma de Ramón Cotarelo, que a su vez lo toma de Accionistas Mayoritarios que, a su vez, dicen que no saben de dónde lo han sacado. Bueno, se trata de los once principios que, al parecer Goebbels creía esenciales para la tarea de propaganda y de ver cómo se aplican a la política de comunicación del PP. Es un texto que circula libremente por la red. Como dice Milan, no tiene desperdicio... a veces no tienes que molestarte en pensar, ¡ya está dicho! ¡Y replicado!



Los 11 principios de propaganda de Goebbels y su aplicación actual por el PP.



Principio de simplificación y del enemigo único. Adoptar una única idea, un único símbolo. Individualizar al adversario en un único enemigo. Está claro que es Zapatero. A él y solo a él hay que achacarle todos los males. Es el ''anticristo'', el más tonto, el más maquiavélico (aunque estas dos últimas se contradigan, pero qué más da…).

Principio del método de contagio. Los adversarios han de constituirse en suma individualizada. Reunir diversos adversarios en una sola categoría o individuo.

El PSOE, por supuesto, es el adversario máximo, a los que hay que sumar a IU, los nacionalistas, ETA, etc. Porque en el fondo ''todos son lo mismo'', unos progres a los que eliminar.

Principio de la transposición. Cargar sobre el adversario los propios errores o defectos, respondiendo el ataque con el ataque. "Si no puedes negar las malas noticias, inventa otras que las distraigan".

En esto son maestros. En cuanto a lo primero, ya hemos oído ayer mismo por boca de Zaplana que si el PP excarcelaba presos era por culpa de las leyes del PSOE. Y en cuanto a lo segundo, también hemos visto que en cuanto se les ha empezado a caer el ''¿quién ha sido?'' por su propio peso en seguida han empezado a montar la trifulca por lo de De Juana y a volver a sacar el GAL.

Principio de la exageración y desfiguración. Convertir cualquier anécdota, por pequeña que sea, en amenaza grave. Clavadito. Anda que no hemos tenido que oír durante estos últimos tres años cada dos por tres lo de ''lo más grave que ha ocurrido en toda la Democracia''. Lo último ha sido con lo de De Juana, pero yo estoy esperando a ver cuán es la ''afrenta más grave al Estado de Derecho'' de este mes. O de esta semana. [yo añado a los casos que aporta el autor todo el pollo montado últimamente con lo de la asignatura de Educación para la Ciudadanía. Con anterioridad vimos cómo la familia se iba a destruir de manera irremisible por culpa de las bodas gays o de la ley del divorcio.]

Principio de la vulgarización. "Toda propaganda debe ser popular, adaptando su nivel al menos inteligente de los individuos a los que va dirigida. Cuanto más grande sea la masa a convencer, más pequeño ha de ser el esfuerzo mental a realizar. La capacidad receptiva de las masas es limitada y su comprensión escasa; además, tienen gran facilidad para olvidar". Llevamos viéndolo desde que perdieron las elecciones. Se mueven por eslóganes y frases hechas: ''Váyase, señor González'', ''Zapatero ha entregado Navarra a ETA'', ''¿Quien ha sido?'', ''El Estatut rompe España'', etc.

Principio de orquestación. "La propaganda debe limitarse a un número pequeño de ideas y repetirlas incansablemente, presentarlas una y otra vez desde diferentes perspectivas, pero siempre convergiendo sobre el mismo concepto. Sin fisuras ni dudas". De aquí viene también la famosa frase: "Si una mentira se repite suficientemente, acaba por convertirse en verdad".

Principio de renovación. Hay que emitir constantemente informaciones y argumentos nuevos a un ritmo tal que, cuando el adversario responda, el público esté ya interesado en otra cosa. Las respuestas del adversario nunca han de poder contrarrestar el nivel creciente de acusaciones.

Lo hemos podido observar también mucho estos días, cuando se han olvidado (o casi, ahí está el Pepinillo sacando libros todavía…) del 11-M para empezar a machacar con lo de De Juana (sin retractarse de ninguna de las estupideces conspiranoicas anteriores, claro) sin darse ni un respiro. A ver con cual nos saldrán ahora. Se admiten apuestas…

Principio de la verosimilitud. Construir argumentos a partir de fuentes diversas, a través de los llamados globos sondas o de informaciones fragmentarias.

Esto es lo hacen a menudo los medios afines al PP. Uno suelta una trola, da igual que esté basada en algo más o menos creíble o no. El otro la recoge diciendo que "fuentes fidedignas han comentado que…" o "diversos medios de información publican que…" (como si porque PJ publicase algo esto se convirtiese en verdad de forma automática. Se da muchas veces el caso, incluso, de que el autor de la trola acabe citando a todos los medios que se han basado en sus propias mentiras para hacer intentar dar una pátina de credibilidad a sus pobres argumentos. Al caso del ácido bórico me remito.

Principio de la silenciación. Acallar las cuestiones sobre las que no se tienen argumentos y disimular las noticias que favorecen el adversario, también contraprogramando con la ayuda de medios de comunicación afines.

Y todos sabemos cuáles son esos "medios de comunicación afines", ¿no?. Aplican este principio cuando a la más mínima te sueltan lo del GAL o lo de Filesa, venga a cuento o no venga, a pequeña escala. A mayor escala vemos como tratan de tapar los grandes casos de corrupción PPera (Marbella o Terra Mítica, por citar solo un par de ellos) con cualquier caso de alcalde del PSOE que se ha llevado un par de miles de euros queriendo hacer ver que es tanto o más grave que aquello (que sí, que ambas cosas están mal, pero no es lo mismo). Y así con todo.

Principio de la transfusión. Por regla general, la propaganda opera siempre a partir de un sustrato preexistente, ya sea una mitología nacional o un complejo de odios y prejuicios tradicionales. Se trata de difundir argumentos que puedan arraigar en actitudes primitivas.

Este es claro… y peligroso. Lo vemos cuando sacan a colación la Guerra Civil y eso de que empezó en el 34, para acto seguido compararlo (peligrosa y equivocadamente) con la situación actual (que ellos mismos han creado, por cierto). Y también es fácil ver en que mentes primitivas arraigan tales ideas.

Principio de la unanimidad. Llegar a convencer mucha gente que piensa "como todo el mundo", creando una falsa impresión de unanimidad.

Mariano lo repite constantemente: "Todos los españoles saben que…", "La gente está harta de …", "España entera pide que …". Así el tercio mal contado de españoles que le escuchan (un tercio teniendo en cuenta los resultados de las últimas elecciones generales, pero cada vez son menos) se crecen y se piensan que es verdad que son "todos" cuando la verdad es que los que no pensamos así somos más. Muchos más.

1 de junio de 2007

Umbrío por la pena



“Le coeur a des raisons que la raison ne connaît pas”. Esta frase, atribuida a Pascal, suele asociarse comúnmente con el amor. Nadie parece pensar en la pena como un sentimiento que también escapa a la razón. Yo diría que, en ocasiones, incluso más que el amor.

Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.

Es el amor el que parece adueñarse del corazón, pero… ¿dónde habita la pena? Acaso no parece ser más moradora de ese corazón atenazado que parece tener que buscar una salida en un torrente de lágrimas.

Sobre la pena duermo solo y uno,
pena es mi paz y pena mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.

Y es en la soledad, en el intento de dormir sobre la pena, cuando hay razones que la razón no entiende. Pena que ni duerme ni deja dormir. Pena que, cuando no desbordan los ojos, se instala coronada en el pensamiento…
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
…y amenaza con instalar el sufrimiento, con arraigar la pena, cosificando un dolor que no cesa.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!

(Poema: Umbrío por la pena, de Miguel Hernández)

12 de mayo de 2007

Soledad

No me resulta fácil definir los conceptos de soledad y compañía. La soledad no viene determinada por el hecho de estar solo, de la misma marera que la compañía no viene determinada por el hecho de no estar solo. En realidad es un sentimiento más que una evidencia física. No sé si me explico.



"Colores de otoño" - Soledad.
Un suspiro de viento entre secas ramas, verdes marchitos... pasado esplendor. Tímida luz... soledad.


Canon EOS D60 + grip de baterías / Sigma 105 macro f: 2,8 EX AF / automático prioridad de diafragma a 90 de seg. f: 8 / medición promediada / luz natural / monopie manfrotto / archivo RAW 6,3 Mgpx. procesado con Capture One DSLR Pro / modo de color RGB / perfil de color sRGB IEC61966-2.1 / soporte de memoria microdrive 1 Gb / sensibilidad CMOS 400 ISO.Ajuste de contraste, saturación y foco con PS. Virada a escala de grises.

Andrés Barquier Rodríguez


¿Qué hago con mi soledad de hoy? Con ese sentimiento que me impele no sólo a sentirme solo sino a querer estar solo. A huir de este jodido mundanal ruido que me tiene hasta los mismísimos cojones.




Información: Teléfono de la esperanza. Las más de 300.000 llamadas anuales que se reciben en esta asociación hablan por sí mismas del grado de sufrimiento que la soledad causa en la sociedad.




No es mi caso. Mi soledad no me permite llamar a ningún teléfono dela esperanza. El sufrimiento de mi soledad no esta causado por la sociedad. Es un sentimiento propio, ajeno seguramente a la búsqueda de culpabilidades ajenas.


De hecho soy consciente de que hay alguien ahí fuera que me está esperando. Esperando el momento adecuado para adentrarse en mi pequeña, jodida y malvenida soledad.


"Algunas veces sólo quisiera sentir el amor explosivo en mis tripas, pero esta jodida soledad se me aferra en las membranas".


Y es que es tan fácil aferrarse a esta soledad, encerrarse en este mundito alrededor del ombligo que tan fácil es rodearlo y encontrarlo de nuevo, sin levantar la mirada y observar una y otra vez toda la mugre que se va acumulando en él... Una soledad amante que se abalanza sobre uno mismo promovida desde el interior; que te besa, te acaricia y te venda una sensación de confortabilidad que finalmente te hiere hasta los tuétanos.



"Aferrarse a la soledad es común en la gente que en un mismo espejo interior observa a Narciso y Cuasimodo, el hedonismo intelectual hiede en las heridas de su humanidad y las atormenta, con besos, que parecen dagas deslizándose a placer; cuando pensar, y pensar no es mas que el acto de auto flagelación mas propicio e hiriente, ya las carnes insensibles ahondan en respuestas que no pueden dar, y uno se dice "no preocupes la soledad invita, todo esto es gratis..."


En fin...

28 de abril de 2007

Optimismo escéptico

Esto de definirse como un escéptico optimista tiene estas cosas. Te despiertas a las cuatro de la madrugada y si te pones a reflexionar cómo van las cosas, el escepticismo te atrapa un mordisco en el estómago y termina haciéndote levantar de la cama huyendo del riesgo de pasar de un escepticismo moderado a un pesimismo perverso. Así, uno termina levantándose, busca una distracción, y trata de conservar cierta esperanza secreta de que las cosas tal vez se arreglen.

Escepticismo optimista informado que puede dar paso al pesimismo antes referido o escepticismo optimista y constructivo, pero escepticismo al fin y al cabo a estas horas de la madrugada. (Mi hijo se acaba de levantar. Unos amigos llegan en tren desde Madrid y va a recibirles a la estación. Supongo que el optimismo que le predispone a hacerlo, se convierte en contrapeso del terrible madrugón)

Al final, puedes acabar -como yo esta noche- envuelto en el optimismo escéptico de un poema:


Si esta noche llueve,
yo suplicaría
fuera mi corazón rama de un árbol.
Si lloviera esta noche,
que mi sangre gritara
sobre los troncos,
tallos,
y las hojas sumisas,
perforando el silencio,
alzándome, creciéndome,
hasta alcanzar, despiertas, las ventanas,
luces resplandescientes,
desveladas.
Si lloviera esta noche,
ser sonido quisiera,
repique del asfalto,
canto de los tejados,
rumor apaciguado, prisionero de sombras,
misiva
y ternura hacia noches y amigos.
Si lloviera...
que mis labios gozaran del sabor de la tierra,
que mis ojos un ancho cauce de luces fueran,
mis manos los estanques que sus tallos le siembran,
mis oidos se alzaran, altas torres de asombro.

Si esta noche llueve,
si la lluvia llegara,
se abra su nombre gris en ramas amarillas,
me acoja y me dilate las venas y los nervios,
me hable y me responda con su boca enraizada,
humedezca mis huesos
y me encienda los sueños
en la aridez
nublados.





Elena Martín Vivaldi

15 de marzo de 2007

Mis tortugas - 015

Siguiendo con la cuestión de los símbolos, toca este mes -como excusa para enseñar otra de mis tortugas- hablar de por qué se ha convertido en "mi símbolo" personal.


No resulta fácil de explicar; de hecho las explicaciones siempre ha sido un ejercicio de reflexión posterior a la elección de dicho símbolo y del inicio de la pequeña colección. Una colección, dada la amplitud de la oferta en el mercado, diseñada bajo los parámetros de "inspiración" y "donación".

Pues bien, yendo a la explicación, recuerdo parte de un relato que escribí allá por el año 89, que hablaba de "…la historia de Górgolas, una simple tortuga que, habiendo adquirido un cierto prestigio en la comunidad donde residía, recibía la invitación de algunos de sus habitantes con la intención de provocar un acercamiento que desvelara su interior; pero siempre había algo que lo impedía: ¡su caparazón! El duro e implacable caparazón de Górgolas se interponía en todo momento entre los inútiles esfuerzos de los habitantes de Insthariem y su intención de observar a la tortuguita por dentro. ¡Imposible! Siempre que había un intento de acercamiento, la coraza de Górgolas hacía su aparición en defensa no se sabe bien de qué. Resultaba duro, pero estaba convencida de que sin su coraza sería muy vulnerable…"

Es posible, que ese caparazón haya sido siempre parte de mi carácter y de alguna manera me haya sentido identificado con esa protección que ofrece. Uno de mis hijos le atribuye otra explicación: una dureza exterior que no se corresponde con la calidez del interior. Tal vez no sea del todo desdeñable esta explicación.

Aunque la tortuga se ha pasado la vida luchando contra ese caparazón no olvida la historia que habla de un escorpión que necesitaba atravesar el río, ya que al otro lado estaba su familia. El escorpión ve a una tortuga y le pide a ésta que la atraviese, pero la tortuga, sabiendo como es el escorpión, le dice que no. Ante esto el escorpión insiste varias veces hasta que la tortuga acepta atravesarla y le hace prometer al escorpión que no la va a picar. Durante todo el viaje la tortuga le va recordando al escorpión su promesa y el escorpión asiente, pero cuando llegan a la orilla y el escorpión puede pisar a tierra firme, pica a la tortuga. Ésta le dice: “me lo prometiste” y él le contesta: “perdona tortuga, pero es mi naturaleza”.

Otras derivaciones de esta simbología, sin duda más tortuosas, se relacionan con el hecho de que, pese a la paradoja de Zenón, Aquiles, no sólo le da alcance a la tortuga sino que la sobrepasa y termina ganando la carrera.